NARRADOR DE LA ABUNDANCIA

Por Constanza Güell

Si pudiéramos entrar en la cabeza de Mauricio Garrido, podríamos reconocer muchas de las escenas que este artista recrea habitualmente en sus traba- jos, donde el sistema de producción principal ha sido la técnica del collage. Desde este oficio como punto de partida, ha ido incursionado también en otros medios como el textil, la escultura y el video, articulando a lo largo de veinte años, un cuerpo de obra al cual alude hoy en el MAC Quinta Normal de Santiago, en su exhibición “Celebración”, donde presenta un recorrido por lo que ha sido su investigación artística.

En una primera instancia, el proceso creativo de Garrido consiste en una tra- ducción plástica de su imaginario interno, el cual es plasmado en una explo- sión de ideas que transitan por lo mítico-religioso, la naturaleza, el cuerpo, las artes, la historia y las tradiciones de diversas culturas. Es así como ofrece en sus trabajos un campo de re significados, múltiples lecturas y un sinfín de conexiones simbólicas, con temporalidades que fluctúan entre el pasado, el presente y sus visiones del futuro.

La construcción de sus collages requiere sólo de papel, tijeras, pegamento y un extenso universo de imágenes y formas fragmentadas, recortadas de libros, revistas, mapas y enciclopedias que constantemente está buscando y recopilando, en medio de una era digital, donde gran parte de estos materia- les ya han sido olvidados.

La búsqueda permanente de elementos que podrían pasar a formar parte de algún trabajo, lo ha llevado a explorar otros formatos como los textiles y esculturas además de la experimentación con el video; todo lo cual se ha ido conjugando en una extensa narración de historias.

En el caso de los textiles, donde ha elegido representar arcanos del tarot como La Torre o La Suma Sacerdotisa, con materiales como lana, hilo y telas, es donde ha podido ejecutar una manualidad distinta al recorte, vinculándo- se con el gesto de la costura, el tejido y el bordado. De algún modo, estas piezas resultan más específicas al lado de los collages, aunque conteniendo también un detallado trabajo sobre lo simbólico. Lo mismo ocurre con las esculturas, donde aplica los procesos de conexión entre formas fragmenta- dos del collage, solo que ahora en una tridimensionalidad que reúne piezas de juguetes usados, antigüedades, pintura, metales, madera, resina, chata- rra, género y porcelana.

Así también surgen los videos, medio donde ha encontrado un espacio de expansión creativa que le ha permitido amplificar su naturaleza narrativa y reconectar con lo performance , práctica que experimentó en tiempos ante- riores. En esta incursión, la imagen en movimiento le ha permitido extender sus historias como también trabajar con la dimensión de lo auditivo.

Todo esto desde una práctica artística multidisciplinaria y una versatilidad en cuanto a la elección de soportes y materiales, que utiliza indistintamente, confiriéndole a cada línea de trabajo una singularidad tanto técnica como estética.

Los relatos visuales de Garrido nos invitan a viajar por lo sagrado y lo profa- no, por lo onírico y lo real, en medio de una estética orgánica y fértil que reproduce sus propios personajes, muchas veces híbridos entre animales y personas o entre el mundo vegetal y elementos propios de la arquitectura. Un rearticulador de imágenes iconográficas que terminan siendo reubicadas en una trama de movimientos y colores, proponiendo un tiempo y un espacio marcado por la libertad, donde todo tipo de cruce es posible, al estar fuera de estructuras formales o lógicas temporales.